Información sobre las uvas y el vino

El origen de las variedades de vid en la Argentina

En Argentina los cultivares tienen diversos orígenes: aquellos provenientes de la época de la colonia, conocidos como Criollos, cuyo origen se desconoce, pero se cree que es la descendencia de plantas provenientes de semillas introducidas por los colonizadores españoles. A mediados del siglo XIX se produce la introducción de cultivares franceses nobles, principalmente a través de Miguel Pouget. Posteriormente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con las importantes corrientes migratorias italianas y españolas, se introducen nuevamente variedades de estos orígenes. Finalmente en los últimos años se reanuda la introducción de variedades francesas con el objetivo de contar con plantas sometidas a la selección clonal, esencialmente tendiente a evitar las enfermedades virósicas.

Aromas

Aromas más frecuentes que se pueden encontrar en los vinos argentinos según variedades:

Vinos Tintos

Cabernet Sauvignon: pimiento verde, ahumado, ciruela (fresca y seca), mora, canela, eucaliptus, frutos rojos.

Malbec: anís, cereza madura, pimienta, frutos rojos, violeta.

Merlot: hoja molida, cereza, ciruela, mermelada.

Syrah: rosa, violeta, ciruela (fresca y seca), cereza, especias (pimienta negra, anís, comino).

Pinot Noir: floral, fruta tropical (ananá, papaya), ciruela, frutilla, mermelada de frutilla, banana.

Sangiovese: rosa, azucena, frutos rojos (grosella, frutilla, frambuesa).

Vinos Blancos

Sauvignon Blanc: zarcillo, pasto recién cortado, tajete, ruda, almizcle, ahumado, miel, pera, banana.

Riesling: frutas tropicales (burucuyá, ananá, banana), miel, resinoso, nuez moscada, retamo.

Chenin: durazno (enlatado y fresco), coco, herbáceo (hierbas del campo).

Chardonnay: cítrico, manzana verde, melón, pera, ananá fresco, frutas tropicales, nueces, coco, banana.

Semillon: pasto seco, miel, anís.

Torrontes Riojano: ruda, nuez moscada, rosa, geranio, hinojo, frutas (ananá, banana, manzana).

Aromas del Roble:

El vino que tuvo paso por barricas logra un bouquet refinado, luego de una estadía lenta y progresiva. Al descorchar la botella hallaremos diversos colores, perfumes y sabores, según las características de la barrica.

Con tostado fuerte hay dejos de madera quemada, pólvora, humo y hojas secas. Si se trata de un tostado medio el abanico muestra almendras tostadas, tabaco, café, chocolate y caramelo. También pueden distinguirse aromas de carne ahumada y de caza, cuero de montura, quesos y manteca. Si las barricas ya fueron usadas habrá humedad de bodega, sotobosque, hongos y trufas.

La Vendimia

 Cuando la uva ha alcanzado su estado de madurez óptimo, es cosechada. Los cuidados en esta etapa tienen una importancia fundamental, ya que influyen directamente en la calidad final del vino obtenido. Los aspectos más importantes son la temperatura y el tiempo tomado entre la cosecha y el arribo de la uva a la bodega (para evitar oxidaciones no deseadas). Desde un punto de vista técnico se debe iniciar la vendimia cuando se considera adecuado el equilibrio entre el azúcar y la acidez contenida en el grano. La Vendimia se realiza entre los meses de Febrero y Abril en condiciones normales (en el Hemisferio Sur).

La cata

Un ejercicio reflexivo que permite conocer a los vinos. Catar es probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar, es someterlo a nuestros sentidos, en particular, al del gusto y al del olfato, es tratar de conocerlo buscando los diferentes defectos y sus diferentes cualidades, con el fin de expresarlo, es estudiar, analizar, describir, definir, juzgar, clasificar.

Hay una gran diferencia entre beber y catar, los buenos vinos, los grandes vinos, no son de esas bebidas que se tragan simplemente. Hay que saborearlos, no se beben a grandes tragos como se hace con una bebida refrescante, buscando simplemente la sensación táctil del líquido que refresca agradablemente la garganta. Lo que nos aficiona al vino, no es tampoco la suave causticidad que acompaña a la ingesta de una bebida alcohólica.